miércoles, 4 de mayo de 2011

El fotógrafo Leopoldo Correa:
“El desnudo es una situación intimidante”
            Leopoldo Correa estudió en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Chile, donde aprendió las técnicas del arte fotográfico. Allí se licenció en 1978, aunque seis años antes ya trabajaba en nuestro país como camarógrafo para canales de noticias, entre los que se cuentan ABC y CBS News de Estados Unidos.

Leopoldo Correa

            Durante los ’80 se fue a Los Ángeles, California, para especializarse. Allá trabajó en fotografía de personas, en televisión y produciendo documentales. Luego, volvió a Chile para incorporarse a la institución en que cursó sus estudios, pero esta vez para desarrollar la labor de docente.
            Hoy Correa trabaja en la productora FotoEstudio10, la cual creó en 2004. Ahí, además, lleva a cabo sus trabajos fotográficos y ofrece servicios y talleres  al público.
¿Cuáles son las funciones que tienen la fotografía hoy? ¿han cambiado con el tiempo?
Más que funciones, tiene que ver con los usos que se le dan. La evolución tecnológica ha permitido que la mayoría de las personas tengan acceso al registro fotográfico, lo que le permite una inmediatez del resultado.
La fotografía hoy integra más a la gente, porque se comparten, se publican. Hoy se usa para denunciar a la delincuencia, por ejemplo en la policía.
Así, el uso de la fotografía ha cambiado, ya no está restringido para solo los fotógrafos, sino que hoy hay muchos usuarios que pueden denunciar situaciones, capturar momentos cuando quieran.
La inmediatez es algo espectacular y nuevo. Antes se debían pensar la fotografía antes de tomarla porque había espacio sólo para 36 fotos por rollo, en cambio ahora hay memoria suficiente hasta para 1000 y se pueden borrar las imágenes que se desechan. Es por eso que el concepto de la captura ha cambiado totalmente.
Usted fotografía principalmente desnudos femeninos ¿Cuáles son las características de una modelo para un desnudo?
Son personas que trabajan en teatro o en danza o estudian en escuelas de arte. Son principalmente mujeres de todas edades. Las modelos que se dedican a esto bailan y utilizan el cuerpo más expresivamente.
¿Cómo ha sido su experiencia con desnudos que no son modelos?
Distinta, porque hay mucho pudor. Cuesta mucho para que las personas se entreguen al desnudo, ya que éste necesita una relación íntima entre el fotógrafo, el lente y la modelo. Muchas veces es una situación intimidante, por eso el fotógrafo debe conversar, mostrarle fotos con temáticas para hacer sentir cómoda a la persona. Finalmente uno hace un uso del permiso que te dan.
¿Cuántos tipos de desnudos existen?
Personalmente creo que hay seis:

Desnudo femenido clásico

Desnudos clásicos: Aquellos que provienen de la pintura, es decir, que adoptan las poses del romanticismo. En la mayoría de los casos la modelo esta acostada en una superficie y mira al espectador. En otros, está de espaldas, cruzando las piernas. En esta categoría están también las “poses de las estrellas del cine”, es decir, donde la modelo se desnuda pero no muestra sus partes íntimas.
Desnudos simétricos: Con ayuda de la iluminación se establece un contraste entre el brillo de piel y negro. No se identifica el rostro la persona, la cual adopta posiciones simétricas como la india.

Desnudo masculino simétrico

Otros tipos de desnudo son los denominados masculinos, aquellos donde se busca resaltar la musculatura, el físico, cayendo generalmente en poses simétricas y clásicas. También es posible señalar desnudos de ropa interior y desnudos en exteriores (no en un estudio fotográfico)
Transparencias: En un estudio fotográfico las luces vienen desde atrás y adelante. Así, cuando el cuerpo toca la tela de fondo elimina la reflexión, provocando así el efecto característico de las transparencias.
Pintura corporal: Los artistas plásticos pintan el cuerpo de la modelo.
También se encuentran los siguientes tipos: siluetas mismas (cuerpos con poses provienen de la danza principalmente), las telas (donde hay mucha variedad de producción), y la proyección de trama (ordenar varias fotografías de modo artístico en un archivo digital).
¿Usted ha hecho un desnudo?
Alguna vez hice algunos “torsos”, pero ahora ya no, porque el cuerpo no se ajusta al ideal de belleza. Los hombres somos muy pudorosos. Hay una seducción implícita en los desnudos.
¿Por qué hay más desnudos de mujeres que de hombres?
Creo que el cuerpo femenino se acopla a todo tipo de superficie más fácilmente que el masculino. Además la fotografía ha heredado de la pintura esta “preferencia”. La mujer es un símbolo de belleza, de fertilidad y en algunas sociedades matriarcales, es signo de poder.
¿Cree usted que el desnudo es más frecuente hoy en Chile?
Sí, por supuesto. Creo que es porque las generaciones más recientes tienen la mentalidad más abierta. Encuentran esto mucho más natural. Aunque es importante decir que esta mentalidad es un proceso como sociedad, donde los medios de comunicación influyen cada día. Lamentablemente este “destape” rápidamente se fue hacia el extremo, donde se desvirtuó, como por ejemplo en “Yingo”, donde la gente joven se exhibe totalmente. Un programa como ese es inimaginable hace diez años atrás.
¿Cree que las fotografías de Spencer Tunick despertaron esta “desinhibición” de la sociedad chilena?

Fotografía de Tunick en Chile

Antes de que viniera Tunick a Chile ya había un despertar justamente por las clases de fotos y escuelas de arte que proliferaron en los años 90.  Estos establecimientos comenzaron a madurar, provocando que hoy en día haya mucha gente con una experiencia visual totalmente distinta a la de sus padres por ejemplo.
El trabajo de Tunick ayudó para que la sociedad chilena considerara el desnudo como un objeto de arte.
Trabajo de Leopoldo Correa:
El cuerpo en la fotografía:
¿Arte o  contemplación sexual?

¿Fotografía artística o erótica?
Desde tiempos remotos, el cuerpo humano es objeto de representación. Un ejemplo de ello, fue la artesanía en cerámica que desarrollaron los  pueblos cercanos y pertenecientes a Medio Oriente, como Mesopotamia, en el que destaca la figura humana, especialmente femenina con notables cánones de belleza plasmados.  

Sin embargo, y  con el pasar de los siglos, la humanidad fue evolucionando y con ella,  los métodos de representación del cuerpo, al igual que los cánones de belleza que se representaban. A la alfarería en la Antigüedad se agregó la imagen pictórica en el Renacimiento.

En este período, destacan las imágenes de cuerpos desnudos que, posteriormente,  fueron censuradas por la Iglesia Católica durante la Edad Media. Un claro ejemplo es el caso de Miguel Ángel, quien pintó el techo de la Capilla Sixtina a principios del siglo XVI. En un inicio los sacerdotes dejaron que el artista se dejara llevar por su inspiración.  No obstante, al finalizar su obra llamaron al pintor y le pidieron que tapara los sexos de los personajes representados.

Adelantando rápidamente la historia llegamos a la fotografía. Dado su carácter instantáneo, se usa principalmente en la prensa y la publicidad. En ambos casos,  es posible que ésta se utilice como método para dirigir la interpretación del receptor, puesto como se dice comúnmente “una imagen vale más que mil palabras”. Es en la fotografía publicitaria, donde se trata de crear e imponer un estándar de belleza, ya que la gran difusión de estos trabajos permite que el mensaje se grabe en el inconsciente colectivo.

Los programas tecnológicos actuales, como photoshop, ayudan a transformar la fotografía y, con ello, la realidad que se quería mostrar allí. Así, en la imagen publicitaria es posible la manipulación estética para fines comerciales, mostrando a la sociedad unos modelos que encarnarían los ideales de belleza actuales.

Los ideales de belleza

A lo largo de la historia la imagen de “lo bello” ha ido mutando. En un comienzo era valorada la contextura gruesa, porque esto representaba un buen pasar económico, puesto que significaba una buena alimentación y una posterior buena función materna (en el caso de las mujeres).

Imagen publicitaria,
donde se ve claramente
el ideal de belleza.















Luego, este paradigma cambió, ya que se entendió por bello todo lo contrario. Ahora se aprecia un cuerpo delgado, cultivado. Sin embargo, los esfuerzos por alcanzar estos ideales en la actualidad han llevado a muchas personas a desarrollar enfermedades, como la anorexia o la bulimia, para lograr una apariencia bonita. 

Nuestra sociedad, incentivada por la publicidad, ha asimilado estos conceptos de belleza a tal punto que llega a discriminar a quienes no los poseen, es decir, personas con sobrepeso u obesas.

Imagen publicitaria de Armani.
Cristiano Ronaldo

Esto también se ve reflejado en las redes sociales, en las cuales el común de la gente sube fotografías en las que aparece plasmando estos ideales.





La delgada línea entre el arte y la pornografía

Retratarse o tomar otro cuerpo como modelo o referente, lleva implícito la acción contemplativa. Desde un comienzo la fotografía se utilizó para los retratos. Luego, se pasó al desnudo, el que un principio fue mal visto en la sociedad, pues solo lo realizaban las prostitutas.

"La maja desnuda" de Francisco de Goya
Anteriormente, la pintura ya había utilizado los desnudos, pero eso se reservaba para la gente de la elite. La fotografía de desnudo es una toma en la que sobresale la naturalidad, es decir, la modelo debe estar cómoda y la toma tiene que mostrarla en la pose más natural posible, aunque hoy esto no ocurre. En la actualidad los y las modelos tienden a posar de diversas maneras.

Mujer indígena americana.
Foto con fines académicos.
Hay que diferenciar entre un desnudo artístico, uno pornográfico y uno erótico. El primero busca la belleza, armonía del cuerpo con un fin puramente estético, independiente de los ideales de hermosura que imperan.  En cambio, el fin del desnudo erótico es sugerir sexualidad, excitar al receptor, por lo generalmente este tipo de imágenes no contiene un desnudo total y va acompañado de objetos y poses provocativas realzando las partes del cuerpo que están relacionadas con el ámbito sensual. Por último el desnudo pornográfico lo muestra todo sin restricciones, por su propia naturaleza no puede considerarse una manifestación artística.

Es interesante destacar que esta clasificación está determinada por la mirada que el receptor tenga de la imagen y con qué fin la admire. Un ejemplo claro de esto ocurre con las fotografías tomadas por los europeos a los indígenas de América Latina  cuando conquistaron el continente. La fotografía de cuerpos desnudos servía a los estudios antropológicos, como documento que probaba la existencia de diferentes razas.

Indigenas americanas
con una clara pose.
Las imágenes tomadas en esta época servían de aporte a los antropólogos o etnólogos, pero como luego se comenzaron a comercializar en la calles del viejo mundo a la gente común y corriente, su uso se distorsionó, pasando de una visión académica a una pervertida. Tuvo lecturas diversas, ya que detrás de esas imágenes se escondía en algunos casos, una latente lectura erótica.







En Chile

"La casa de vidrio"
El destape chileno, en cuanto al desnudo, podría situarse a fines de la década del 90. Cuando Daniela Tobar vivió en la polémica “Casa de vidrio” a dos cuadras de La Moneda miles de personas, especialmente hombres, acudieron a verla mientras ella realizaba sus rutinas diarias. 

En el ámbito fotográfico fue el año 2002, cuando más cuatro mil personas posaron desnudas en el Parque Forestal para el fotógrafo estadounidense Spencer Tunick. Este acto masivo fue inédito y logró quizás cambiar la mentalidad de nuestro país en torno al desnudo, que a partir de ahí se vería como artístico y más público.

Foto tomada durante la convocatoria
de Spencer Tunick en Chile.
 Así, la fotografía del desnudo no ha estado exenta de críticas a lo largo de la historia. Hay quienes defienden su carácter netamente artístico y otros que sólo ven en ella una incitación a la morbosidad. Pero como se ha expuesto estas afirmaciones no deben ser categóricas, puesto que todo dependerá del objetivo del fotógrafo, de la mentalidad de los receptores y, finalmente, del trabajo de la forma y el fondo de esta expresión.

martes, 3 de mayo de 2011

Catherine Opie
Fotógrafa de lo transgresor

El cuerpo a lo largo de la historia, y en la mayoría de los casos, ha ocupado un rol central en la fotografía. Siempre se ha intentado realzar la belleza y los ideales de perfección que imperan en el mundo occidental. Pero, ¿Qué sucede cuando alguien rompe ese patrón? Este es el caso de Catherine Opie, quien por medio de su trabajo retrata a los excluidos y a aquellos que la tradición había olvidado.

Catherine Opie, es quizás la fotógrafa más controversial del siglo XXI. Nacida en 1961 en Ohio, Estados Unidos, dedica gran parte de su trabajo fotográfico a reflejar, por medio del cuerpo, la identidad de aquellos que habían sido olvidados por la tradición. Plasma lo que se había querido ocultar y dejar debajo de la alfombra.

"Girlfriends", exposición montada en el año 2010
Actualmente, vive y trabaja en Los Ángeles, California, e imparte clases de arte y fotografía en la Universidad de Yale y California. En el último tiempo se ha presentado en variadas exposiciones, como la que se expone en el Instituto de Arte Contemporáneo (ICA) de Boston. Aquí  se muestra serie de imágenes, como cuando asume Barack Obama a la presidencia, protestas políticas, convenciones anuales de Scout, el festival de música Michigan Womyn y paisajes marinos.
Algunos de sus trabajos más reconocidos son: “La autopista”, “Ser y tener”, “Girlfriends”, “Doméstico”, “The sex of art”, “Oh boy, it´s a girl”, entre otros. Pero sin duda, es su autorretrato “Pervert” el que más miradas ha acaparado.

"Pervert", su autorretrato más controvertido
En esta, aparece ella con el torso desnudo y la cabeza cubierta con una capucha negra y brillante. Además, de cuarenta y seis agujas clavadas a lo largo de los brazos y la palabra “pervertido” trazada en el pecho.

Desde los nueve años tuvo  interés por la fotografía. Según ella misma señaló en una entrevista a la revista Vice: pedí una cámara a mis padres porque hice un reporte de lectura de Lewis Hine y, repentinamente, anuncié que iba a ser una fotógrafa socio-documental”.

 Catherine se crió en un ambiente con falta de atención y amor paternal. Hasta el punto que sus padres nunca le impusieron un horario de llegada a su casa. Tuve un hermano mayor muy rebelde que ocasionó muchos conflictos, y me di cuenta de que él acaparaba toda la atención y de que, aunque yo hiciera exactamente lo mismo que él, nunca conseguiría la misma atención para mí”, indicó al mismo medio.

Sin embargo, su timidez no impidió que tuviera amigos, con los que entabló fuertes lazos que duran hasta el día de hoy. Ella misma indica que es una mujer de muchos contactos y que la gran mayoría de sus cercanos han ido a sus exposiciones.

Fotografía de su trabajo "Girlfriends"
Al comienzo de su carrera, Opie se dedicó a la fotografía documental y es a finales de la década de los ochenta cuando comienza a fotografiar a lesbianas, fetichistas y sadomasoquistas. Ya adentrados los noventa, se dedica al paisaje urbano, en especial retrata las carreteras y casas de Hollywood.

Es, por así decirlo, la segunda etapa de su carrera la que nos congrega. Sus trabajos de género, identidades y roles sexuales son donde el cuerpo juega un rol fundamental. Las caras, las expresiones, los torsos, en fin… cada parte, en particular, tiene algo que decir y aportar.

Es la misma Opie la que explica su carácter transgresor en la fotografía en una entrevista. La gente se separa la lengua y hace cosas más extremas con el cuerpo. Pienso que es muy interesante esa idea de ¿Qué es transgresivo? ¿Cómo puedo ser, en este punto, realmente transgresivo en nuestra cultura?”.

 A pesar de todo lo que se denomine transgresivo en nuestra cultura, en estos días hay muchos asuntos que antes eran tabú. Un ejemplo de esto, es el sadomasoquismo. Según señala Opie, en un principio frecuentaba al club Fuck, bar homosexual, en donde se daban esas performances. Luego de un tiempo no sólo gays visitaban estos centros, también heterosexuales.
Así, se comenzó a popularizar y a normalizar, en cierto modo, el sadomasoquismo: “a veces sucede en relación a ideas de representación, lo que lo hace más digerible. Supongo que, hasta cierto punto, ya no es tabú”, dijo a Vice. Es por eso que buscó que las fotografías se viera “más humanidad. Quería que fueran muy humanos”, agregó.
Cuestión de identidad y alteridad

Autorretrato de ella junto a su hijo Oliver.
La identidad es uno de sus tópicos recurrentes. Quizás por ello, sus personajes predilectos son aquellos que tienen algo que decir y que no se habían tomado en cuenta.  “Supongo que muchas personas pueden sentir que son ‘los otros’. Así es como la sociedad establece un sentido de la norma que puede establecer fronteras, y después uno existe como ‘el otro’. Yo no soy ‘el otro’”, afirma Opie.

Sus trabajos intentan romper los patrones establecidos, desestabilizar los cánones sexuales y, tal vez, defender su lesbianismo. Así por ejemplo, en su trabajo “Ser y Tener”, la fotógrafa cuenta que tenía que ver con mi propia identidad, con que se me llame ‘señor’ en la vida diaria, y con que el vello facial y una voz ronca tengan automáticamente una connotación masculina”

Es ella misma quien recalca la intención de “sacar a la luz” aquello que ha permanecido en la penumbra; aquellas comunidades que no son comprendidas y, por ello, apuntadas con el dedo y estigmatizadas. Una muestra de esto, se da en su trabajo “Doméstico”, donde se puede ver a lesbianas realizando tareas del hogar.


Utiliza a la fotografía como medio para poder debatir cuestiones sociales y como vía para plasmar su propio yo y, a partir de él, reflejar a los “olvidados”. Dado el carácter real, la imagen hace visible a estas personas, que por medio de su cuerpo manifiestan quienes son. 

Son sus autorretratos y retratos a las diferentes colectividades las que dan vida a su trabajo. A partir de ellos, es que Opie es considerada una foto-documentalista, una que por medio de su lente llama a una realidad ajena a la tradicional, donde lo sexual y la identidad cultural de los grupos cobran vida. Son sus fotografías las hablan por ella y reflejan su visión sobre la cotidianidad y la rutina estadounidense.