miércoles, 4 de mayo de 2011

El fotógrafo Leopoldo Correa:
“El desnudo es una situación intimidante”
            Leopoldo Correa estudió en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Chile, donde aprendió las técnicas del arte fotográfico. Allí se licenció en 1978, aunque seis años antes ya trabajaba en nuestro país como camarógrafo para canales de noticias, entre los que se cuentan ABC y CBS News de Estados Unidos.

Leopoldo Correa

            Durante los ’80 se fue a Los Ángeles, California, para especializarse. Allá trabajó en fotografía de personas, en televisión y produciendo documentales. Luego, volvió a Chile para incorporarse a la institución en que cursó sus estudios, pero esta vez para desarrollar la labor de docente.
            Hoy Correa trabaja en la productora FotoEstudio10, la cual creó en 2004. Ahí, además, lleva a cabo sus trabajos fotográficos y ofrece servicios y talleres  al público.
¿Cuáles son las funciones que tienen la fotografía hoy? ¿han cambiado con el tiempo?
Más que funciones, tiene que ver con los usos que se le dan. La evolución tecnológica ha permitido que la mayoría de las personas tengan acceso al registro fotográfico, lo que le permite una inmediatez del resultado.
La fotografía hoy integra más a la gente, porque se comparten, se publican. Hoy se usa para denunciar a la delincuencia, por ejemplo en la policía.
Así, el uso de la fotografía ha cambiado, ya no está restringido para solo los fotógrafos, sino que hoy hay muchos usuarios que pueden denunciar situaciones, capturar momentos cuando quieran.
La inmediatez es algo espectacular y nuevo. Antes se debían pensar la fotografía antes de tomarla porque había espacio sólo para 36 fotos por rollo, en cambio ahora hay memoria suficiente hasta para 1000 y se pueden borrar las imágenes que se desechan. Es por eso que el concepto de la captura ha cambiado totalmente.
Usted fotografía principalmente desnudos femeninos ¿Cuáles son las características de una modelo para un desnudo?
Son personas que trabajan en teatro o en danza o estudian en escuelas de arte. Son principalmente mujeres de todas edades. Las modelos que se dedican a esto bailan y utilizan el cuerpo más expresivamente.
¿Cómo ha sido su experiencia con desnudos que no son modelos?
Distinta, porque hay mucho pudor. Cuesta mucho para que las personas se entreguen al desnudo, ya que éste necesita una relación íntima entre el fotógrafo, el lente y la modelo. Muchas veces es una situación intimidante, por eso el fotógrafo debe conversar, mostrarle fotos con temáticas para hacer sentir cómoda a la persona. Finalmente uno hace un uso del permiso que te dan.
¿Cuántos tipos de desnudos existen?
Personalmente creo que hay seis:

Desnudo femenido clásico

Desnudos clásicos: Aquellos que provienen de la pintura, es decir, que adoptan las poses del romanticismo. En la mayoría de los casos la modelo esta acostada en una superficie y mira al espectador. En otros, está de espaldas, cruzando las piernas. En esta categoría están también las “poses de las estrellas del cine”, es decir, donde la modelo se desnuda pero no muestra sus partes íntimas.
Desnudos simétricos: Con ayuda de la iluminación se establece un contraste entre el brillo de piel y negro. No se identifica el rostro la persona, la cual adopta posiciones simétricas como la india.

Desnudo masculino simétrico

Otros tipos de desnudo son los denominados masculinos, aquellos donde se busca resaltar la musculatura, el físico, cayendo generalmente en poses simétricas y clásicas. También es posible señalar desnudos de ropa interior y desnudos en exteriores (no en un estudio fotográfico)
Transparencias: En un estudio fotográfico las luces vienen desde atrás y adelante. Así, cuando el cuerpo toca la tela de fondo elimina la reflexión, provocando así el efecto característico de las transparencias.
Pintura corporal: Los artistas plásticos pintan el cuerpo de la modelo.
También se encuentran los siguientes tipos: siluetas mismas (cuerpos con poses provienen de la danza principalmente), las telas (donde hay mucha variedad de producción), y la proyección de trama (ordenar varias fotografías de modo artístico en un archivo digital).
¿Usted ha hecho un desnudo?
Alguna vez hice algunos “torsos”, pero ahora ya no, porque el cuerpo no se ajusta al ideal de belleza. Los hombres somos muy pudorosos. Hay una seducción implícita en los desnudos.
¿Por qué hay más desnudos de mujeres que de hombres?
Creo que el cuerpo femenino se acopla a todo tipo de superficie más fácilmente que el masculino. Además la fotografía ha heredado de la pintura esta “preferencia”. La mujer es un símbolo de belleza, de fertilidad y en algunas sociedades matriarcales, es signo de poder.
¿Cree usted que el desnudo es más frecuente hoy en Chile?
Sí, por supuesto. Creo que es porque las generaciones más recientes tienen la mentalidad más abierta. Encuentran esto mucho más natural. Aunque es importante decir que esta mentalidad es un proceso como sociedad, donde los medios de comunicación influyen cada día. Lamentablemente este “destape” rápidamente se fue hacia el extremo, donde se desvirtuó, como por ejemplo en “Yingo”, donde la gente joven se exhibe totalmente. Un programa como ese es inimaginable hace diez años atrás.
¿Cree que las fotografías de Spencer Tunick despertaron esta “desinhibición” de la sociedad chilena?

Fotografía de Tunick en Chile

Antes de que viniera Tunick a Chile ya había un despertar justamente por las clases de fotos y escuelas de arte que proliferaron en los años 90.  Estos establecimientos comenzaron a madurar, provocando que hoy en día haya mucha gente con una experiencia visual totalmente distinta a la de sus padres por ejemplo.
El trabajo de Tunick ayudó para que la sociedad chilena considerara el desnudo como un objeto de arte.
Trabajo de Leopoldo Correa:
El cuerpo en la fotografía:
¿Arte o  contemplación sexual?

¿Fotografía artística o erótica?
Desde tiempos remotos, el cuerpo humano es objeto de representación. Un ejemplo de ello, fue la artesanía en cerámica que desarrollaron los  pueblos cercanos y pertenecientes a Medio Oriente, como Mesopotamia, en el que destaca la figura humana, especialmente femenina con notables cánones de belleza plasmados.  

Sin embargo, y  con el pasar de los siglos, la humanidad fue evolucionando y con ella,  los métodos de representación del cuerpo, al igual que los cánones de belleza que se representaban. A la alfarería en la Antigüedad se agregó la imagen pictórica en el Renacimiento.

En este período, destacan las imágenes de cuerpos desnudos que, posteriormente,  fueron censuradas por la Iglesia Católica durante la Edad Media. Un claro ejemplo es el caso de Miguel Ángel, quien pintó el techo de la Capilla Sixtina a principios del siglo XVI. En un inicio los sacerdotes dejaron que el artista se dejara llevar por su inspiración.  No obstante, al finalizar su obra llamaron al pintor y le pidieron que tapara los sexos de los personajes representados.

Adelantando rápidamente la historia llegamos a la fotografía. Dado su carácter instantáneo, se usa principalmente en la prensa y la publicidad. En ambos casos,  es posible que ésta se utilice como método para dirigir la interpretación del receptor, puesto como se dice comúnmente “una imagen vale más que mil palabras”. Es en la fotografía publicitaria, donde se trata de crear e imponer un estándar de belleza, ya que la gran difusión de estos trabajos permite que el mensaje se grabe en el inconsciente colectivo.

Los programas tecnológicos actuales, como photoshop, ayudan a transformar la fotografía y, con ello, la realidad que se quería mostrar allí. Así, en la imagen publicitaria es posible la manipulación estética para fines comerciales, mostrando a la sociedad unos modelos que encarnarían los ideales de belleza actuales.

Los ideales de belleza

A lo largo de la historia la imagen de “lo bello” ha ido mutando. En un comienzo era valorada la contextura gruesa, porque esto representaba un buen pasar económico, puesto que significaba una buena alimentación y una posterior buena función materna (en el caso de las mujeres).

Imagen publicitaria,
donde se ve claramente
el ideal de belleza.















Luego, este paradigma cambió, ya que se entendió por bello todo lo contrario. Ahora se aprecia un cuerpo delgado, cultivado. Sin embargo, los esfuerzos por alcanzar estos ideales en la actualidad han llevado a muchas personas a desarrollar enfermedades, como la anorexia o la bulimia, para lograr una apariencia bonita. 

Nuestra sociedad, incentivada por la publicidad, ha asimilado estos conceptos de belleza a tal punto que llega a discriminar a quienes no los poseen, es decir, personas con sobrepeso u obesas.

Imagen publicitaria de Armani.
Cristiano Ronaldo

Esto también se ve reflejado en las redes sociales, en las cuales el común de la gente sube fotografías en las que aparece plasmando estos ideales.





La delgada línea entre el arte y la pornografía

Retratarse o tomar otro cuerpo como modelo o referente, lleva implícito la acción contemplativa. Desde un comienzo la fotografía se utilizó para los retratos. Luego, se pasó al desnudo, el que un principio fue mal visto en la sociedad, pues solo lo realizaban las prostitutas.

"La maja desnuda" de Francisco de Goya
Anteriormente, la pintura ya había utilizado los desnudos, pero eso se reservaba para la gente de la elite. La fotografía de desnudo es una toma en la que sobresale la naturalidad, es decir, la modelo debe estar cómoda y la toma tiene que mostrarla en la pose más natural posible, aunque hoy esto no ocurre. En la actualidad los y las modelos tienden a posar de diversas maneras.

Mujer indígena americana.
Foto con fines académicos.
Hay que diferenciar entre un desnudo artístico, uno pornográfico y uno erótico. El primero busca la belleza, armonía del cuerpo con un fin puramente estético, independiente de los ideales de hermosura que imperan.  En cambio, el fin del desnudo erótico es sugerir sexualidad, excitar al receptor, por lo generalmente este tipo de imágenes no contiene un desnudo total y va acompañado de objetos y poses provocativas realzando las partes del cuerpo que están relacionadas con el ámbito sensual. Por último el desnudo pornográfico lo muestra todo sin restricciones, por su propia naturaleza no puede considerarse una manifestación artística.

Es interesante destacar que esta clasificación está determinada por la mirada que el receptor tenga de la imagen y con qué fin la admire. Un ejemplo claro de esto ocurre con las fotografías tomadas por los europeos a los indígenas de América Latina  cuando conquistaron el continente. La fotografía de cuerpos desnudos servía a los estudios antropológicos, como documento que probaba la existencia de diferentes razas.

Indigenas americanas
con una clara pose.
Las imágenes tomadas en esta época servían de aporte a los antropólogos o etnólogos, pero como luego se comenzaron a comercializar en la calles del viejo mundo a la gente común y corriente, su uso se distorsionó, pasando de una visión académica a una pervertida. Tuvo lecturas diversas, ya que detrás de esas imágenes se escondía en algunos casos, una latente lectura erótica.







En Chile

"La casa de vidrio"
El destape chileno, en cuanto al desnudo, podría situarse a fines de la década del 90. Cuando Daniela Tobar vivió en la polémica “Casa de vidrio” a dos cuadras de La Moneda miles de personas, especialmente hombres, acudieron a verla mientras ella realizaba sus rutinas diarias. 

En el ámbito fotográfico fue el año 2002, cuando más cuatro mil personas posaron desnudas en el Parque Forestal para el fotógrafo estadounidense Spencer Tunick. Este acto masivo fue inédito y logró quizás cambiar la mentalidad de nuestro país en torno al desnudo, que a partir de ahí se vería como artístico y más público.

Foto tomada durante la convocatoria
de Spencer Tunick en Chile.
 Así, la fotografía del desnudo no ha estado exenta de críticas a lo largo de la historia. Hay quienes defienden su carácter netamente artístico y otros que sólo ven en ella una incitación a la morbosidad. Pero como se ha expuesto estas afirmaciones no deben ser categóricas, puesto que todo dependerá del objetivo del fotógrafo, de la mentalidad de los receptores y, finalmente, del trabajo de la forma y el fondo de esta expresión.

martes, 3 de mayo de 2011

Catherine Opie
Fotógrafa de lo transgresor

El cuerpo a lo largo de la historia, y en la mayoría de los casos, ha ocupado un rol central en la fotografía. Siempre se ha intentado realzar la belleza y los ideales de perfección que imperan en el mundo occidental. Pero, ¿Qué sucede cuando alguien rompe ese patrón? Este es el caso de Catherine Opie, quien por medio de su trabajo retrata a los excluidos y a aquellos que la tradición había olvidado.

Catherine Opie, es quizás la fotógrafa más controversial del siglo XXI. Nacida en 1961 en Ohio, Estados Unidos, dedica gran parte de su trabajo fotográfico a reflejar, por medio del cuerpo, la identidad de aquellos que habían sido olvidados por la tradición. Plasma lo que se había querido ocultar y dejar debajo de la alfombra.

"Girlfriends", exposición montada en el año 2010
Actualmente, vive y trabaja en Los Ángeles, California, e imparte clases de arte y fotografía en la Universidad de Yale y California. En el último tiempo se ha presentado en variadas exposiciones, como la que se expone en el Instituto de Arte Contemporáneo (ICA) de Boston. Aquí  se muestra serie de imágenes, como cuando asume Barack Obama a la presidencia, protestas políticas, convenciones anuales de Scout, el festival de música Michigan Womyn y paisajes marinos.
Algunos de sus trabajos más reconocidos son: “La autopista”, “Ser y tener”, “Girlfriends”, “Doméstico”, “The sex of art”, “Oh boy, it´s a girl”, entre otros. Pero sin duda, es su autorretrato “Pervert” el que más miradas ha acaparado.

"Pervert", su autorretrato más controvertido
En esta, aparece ella con el torso desnudo y la cabeza cubierta con una capucha negra y brillante. Además, de cuarenta y seis agujas clavadas a lo largo de los brazos y la palabra “pervertido” trazada en el pecho.

Desde los nueve años tuvo  interés por la fotografía. Según ella misma señaló en una entrevista a la revista Vice: pedí una cámara a mis padres porque hice un reporte de lectura de Lewis Hine y, repentinamente, anuncié que iba a ser una fotógrafa socio-documental”.

 Catherine se crió en un ambiente con falta de atención y amor paternal. Hasta el punto que sus padres nunca le impusieron un horario de llegada a su casa. Tuve un hermano mayor muy rebelde que ocasionó muchos conflictos, y me di cuenta de que él acaparaba toda la atención y de que, aunque yo hiciera exactamente lo mismo que él, nunca conseguiría la misma atención para mí”, indicó al mismo medio.

Sin embargo, su timidez no impidió que tuviera amigos, con los que entabló fuertes lazos que duran hasta el día de hoy. Ella misma indica que es una mujer de muchos contactos y que la gran mayoría de sus cercanos han ido a sus exposiciones.

Fotografía de su trabajo "Girlfriends"
Al comienzo de su carrera, Opie se dedicó a la fotografía documental y es a finales de la década de los ochenta cuando comienza a fotografiar a lesbianas, fetichistas y sadomasoquistas. Ya adentrados los noventa, se dedica al paisaje urbano, en especial retrata las carreteras y casas de Hollywood.

Es, por así decirlo, la segunda etapa de su carrera la que nos congrega. Sus trabajos de género, identidades y roles sexuales son donde el cuerpo juega un rol fundamental. Las caras, las expresiones, los torsos, en fin… cada parte, en particular, tiene algo que decir y aportar.

Es la misma Opie la que explica su carácter transgresor en la fotografía en una entrevista. La gente se separa la lengua y hace cosas más extremas con el cuerpo. Pienso que es muy interesante esa idea de ¿Qué es transgresivo? ¿Cómo puedo ser, en este punto, realmente transgresivo en nuestra cultura?”.

 A pesar de todo lo que se denomine transgresivo en nuestra cultura, en estos días hay muchos asuntos que antes eran tabú. Un ejemplo de esto, es el sadomasoquismo. Según señala Opie, en un principio frecuentaba al club Fuck, bar homosexual, en donde se daban esas performances. Luego de un tiempo no sólo gays visitaban estos centros, también heterosexuales.
Así, se comenzó a popularizar y a normalizar, en cierto modo, el sadomasoquismo: “a veces sucede en relación a ideas de representación, lo que lo hace más digerible. Supongo que, hasta cierto punto, ya no es tabú”, dijo a Vice. Es por eso que buscó que las fotografías se viera “más humanidad. Quería que fueran muy humanos”, agregó.
Cuestión de identidad y alteridad

Autorretrato de ella junto a su hijo Oliver.
La identidad es uno de sus tópicos recurrentes. Quizás por ello, sus personajes predilectos son aquellos que tienen algo que decir y que no se habían tomado en cuenta.  “Supongo que muchas personas pueden sentir que son ‘los otros’. Así es como la sociedad establece un sentido de la norma que puede establecer fronteras, y después uno existe como ‘el otro’. Yo no soy ‘el otro’”, afirma Opie.

Sus trabajos intentan romper los patrones establecidos, desestabilizar los cánones sexuales y, tal vez, defender su lesbianismo. Así por ejemplo, en su trabajo “Ser y Tener”, la fotógrafa cuenta que tenía que ver con mi propia identidad, con que se me llame ‘señor’ en la vida diaria, y con que el vello facial y una voz ronca tengan automáticamente una connotación masculina”

Es ella misma quien recalca la intención de “sacar a la luz” aquello que ha permanecido en la penumbra; aquellas comunidades que no son comprendidas y, por ello, apuntadas con el dedo y estigmatizadas. Una muestra de esto, se da en su trabajo “Doméstico”, donde se puede ver a lesbianas realizando tareas del hogar.


Utiliza a la fotografía como medio para poder debatir cuestiones sociales y como vía para plasmar su propio yo y, a partir de él, reflejar a los “olvidados”. Dado el carácter real, la imagen hace visible a estas personas, que por medio de su cuerpo manifiestan quienes son. 

Son sus autorretratos y retratos a las diferentes colectividades las que dan vida a su trabajo. A partir de ellos, es que Opie es considerada una foto-documentalista, una que por medio de su lente llama a una realidad ajena a la tradicional, donde lo sexual y la identidad cultural de los grupos cobran vida. Son sus fotografías las hablan por ella y reflejan su visión sobre la cotidianidad y la rutina estadounidense.  

miércoles, 27 de abril de 2011

En "Las Últimas Noticias" y en "La Tercera"

La fotografía con diferentes usos en la prensa nacional

 
En el diario “Las Ultimas Noticias” (LUN) la imagen juega un papel fundamental en cada edición. En la portada la imagen es el enganche que atrae la atención de las personas y hace que éstas compren el diario.

Portada del día 22 de Abril del 2011

La mayoría de las veces la fotografía ocupa más del 70% de la página principal. Dentro de ese espacio, las fotos que se utilizan pueden tener distintos planos, los cuales  tienden a ser cerrados. Como cuenta Miguel Ángel Felipe, editor de fotografías de LUN, en la tesis “Las últimas Noticias: noticias que seducen” de María Eugenia Salinas, nada en la elección de la imagen es al azar:

“Yo agarro una portada de LUN, la miro de cerca y le puedo ver hasta los poros de la piel al rostro. Eso tiene que ver con una relación sicológica de proximidad con el personaje, que te acerca mucho a él”
“Las Últimas Noticias” utiliza la fotografía para establecer esta relación de proximidad con la gente que compre el diario. Los planos cerrados intensifican esto.

Las fotografías que generalmente van en la portada en LUN son de planos cercano –medios, tomadas con una profundidad de campo bajo, donde casi nunca se reconoce el escenario y donde la expresión del rostro será lo más llamativo. Estas elecciones técnicas son las que otorgan gran sentimiento de proximidad entre el diario y los receptores.


La fotografía tiene directa relación con
la noticia en "LUN" (27/04/11)

En este periódico la imagen cumple el rol de reforzar el título y a veces de entregar un poco más de información. La expresión de las emociones en las imágenes elegidas es lo distintivo de este medio.

Otro dato relevante en este diario es la utilización del color en todas sus imágenes, lo cual hace que tenga más impacto en las personas que lo leen. El color se convierte en un elemento retórico, pues ayuda a la connotación que el matutino quiere que tenga la fotografía y al sentido que quiere reforzar de la información que la acompaña.


Carácter informativo de la fotografía
en "La Tercera" (27/04/11)

En cambio, el diario “La Tercera” utiliza la fotografía con un fin mayoritariamente informativo. En muchas situaciones la imagen no entrega ningún dato nuevo al texto escrito, sólo está allí para confirmar e ilustrar lo dicho.

En la gran mayoría de las ocasiones el titular principal no guarda relación alguna con la imagen en la portada. En estos casos el pie de página ancla la lectura hacia un sentido al ver la imagen.
           

Fotografía que no guarda una relación
directa ni obvia con la noticia
(27/04/11)


Muchas veces en “La Tercera” la imagen puede servir para cualquier noticia, es decir, no tiene una relación directa ni particular con el artículo al cual acompaña.


"La Tercera" utiliza la fotografía
retrato para identificar sus fuentes.
También es importante destacar que este periódico utiliza varios retratos fotográficos de estilo editorial para identificar las  fuentes.

Como podemos ver los diarios analizados le otorgan a la imagen diversas funciones. Por un lado, “Las Últimas Noticias” utiliza la imagen de forma atractiva, apelando a las emociones. El hecho que ocupe la imagen en casi toda la portada refleja la importancia que este diario le atribuye, evidenciándose en el permanente uso del color, ya sea en la portada como su interior. Dentro del periódico casi todas las noticias van con fotografías agregadas para apoyar el sentido de la noticia, hasta en su más mínima expresión.

La fotografía que acompaña esta noticia refuerza el título
(26/04/11)
Por otro lado, “La Tercera” sí utiliza imagen, pero no en la cantidad que utilizaba el diario precedente. En la portada la mayoría de las veces la foto no guarda relación con el titular principal, provocando una confusión y una mala interpretación por parte del lector. Como este periódico es reconocido como un diario principalmente informativo, su titular suele relacionarse con temas políticos y económicos.


Portada de "La Tercera" donde el títular
principal no guarda relación con la imagen
 (27/04/11)

Esto último trae como consecuencia que otros temas de contingencia (no pertenecientes a las secciones nacionales, internacionales o económicas, por ejemplo el deporte) sean relegados a la parte inferior de la portada, pero se les devuelve importancia a través de la imagen.


 
Machasa: visiones del abandono
La expo del recuerdo


Sólo 28 fotos hicieron falta para que el abandono de la fábrica textil Machasa saliera a la luz. El fotógrafo nacional Miguel Navarro Ascorra es el encargo de, por medio de su lente, dar a conocer esta realidad. Y es en el Muro de Matucana 100 donde se exhibe su trabajo.
En la actualidad, la industria textil en Chile es cada vez de menor cantidad. Una de las pocas empresas de renombre que hasta hoy funciona es Bellavista Oveja Tomé. Sin embargo, a mediados del siglo XX la cantidad de fábricas de ese rubro era enorme, entre las que se encontraban Sumar, Viña o MACHASA (Manufacturas de Algodón Sociedad Anónima).

Fotografía de uno de los salones de la fábrica (grande)
 y a su lado, medidores de luz donde se exhibían fotografías.
             Esta última es la más recordada, tanto por la calidad de sus productos, como en la cantidad de trabajadores y además, por el espacio que ocupaba físicamente. Es por ello, que el fotógrafo nacional Miguel Navarro, centra su atención principalmente en su magna arquitectura abandonada y destruida por el tiempo, evocando el recuerdo de la empresa iniciada en 1935 por Juan Yarur Lolas y dada por quebrada en 1982, luego de la crisis económica que afectó a Chile.
Un intenso trabajo con las sombras, con los juegos de luces y con el uso de la perspectiva es lo que a primera vista resalta en las fotografías. Y no sólo la técnica fotográfica fue pulcramente cuidada, sino además, su modo de exposición.
De un total de 28 fotos, cuatro se exponen en un tamaño mayor que el resto de las 24. Estas últimas son exhibidas dentro de cáscaras de medidores de luz que fueron encontradas en el lugar, tal como lo indica la reseña que se halla junto a ellas. Estas se interconectan por medio de cables, que a su vez llaman a pensar en las condiciones de una industria de telas de mediados del siglo pasado.
Uno de los medidores de luz donde
se exhibían las fotografías de la muestra. 
Con ello,  se impregna a la muestra de mayor realismo y se genera una mayor empatía con la desolación del lugar.
Las temáticas de las fotografías son similares, en la gran mayoría de ellas se resalta la arquitectura de la fábrica y su deplorable condición actual. Se observan -además del frontis- los enormes pilares que la sostenían, escaleras, sillas abandonadas, pisos corroídos, vidrios rotos, salas, en fin… objetos que nos invitan a evocar el pasado y a buscar en ellos la historia que envuelve a la tradicional textil.
No obstante, hay tres imágenes que no siguen este patrón. La primera de ellas, una fotografía que luce un letrero con el siguiente enunciado: “Importante, desde el lunes 24 del presente todo trabajo deberá ser registrado diariamente en su orden respectivo. 21.3.75. El jefe”. Allí, más que demostrar el desgaste del material en el que está el mensaje escrito, llama la atención las condiciones político- sociales de ese entonces: todo en orden y registrado.
            En segundo lugar, un oso de peluche sin rostro sentado junto a un letrero que señala “peligro, no conectar. Trabajos en línea”. Ésta le da un toque especial al conjunto de las fotos, ya que hace recordar que detrás de cada trabajador hay una familia. Por último, se exhibe una imagen de  gotas de lluvia que caen sobre el suelo abandonado de la fábrica, que nos remite cierta nostalgia por el pretérito.
            El uso de la perspectiva es algo constante, sobre todo en las tomas de los grandes salones. Aquí, se logra un interesante juego con las líneas y los pilares de las fábricas, que logran, en su conjunto, una profundidad. A ello hay que sumarle el uso de las sombras y de la luz natural que ingresa por los enormes ventanales rotos.
            Además, el blanco y el negro de las fotografías de mayor tamaño las hace ver aún más imponentes, con un aire de nostalgia y desolación que no pasan inadvertido.  

Fotografía de uno de los salones de la fábrica textil Machasa.

            Por otro lado, las fotografías carecen de una leyenda que las contextualice de manera más profunda y exacta. Por ejemplo, se exhibe una imagen de lo que parece ser un baño de hombres de la fábrica, pero de igual modo podría ser un camarín, una sala de espera, etc. Lo mismo ocurre con algunas tomas de los salones, en donde no se indica que parte de la industria es en particular.
            También, el uso de vidrios para exponer las fotografías hace que el observador y todo lo que lo rodea en el salón se refleje en él, ensuciando la imagen y perjudicando la visión y la interpretación, ya que del mismo modo se reflejan las luces. No se puede descifrar correctamente si la luz proviene del exterior o fue un efecto utilizado por el fotógrafo.
            Para concluir, la muestra invita al recuerdo, al viaje hacia la época en que Chile comenzó un proceso lento de industrialización. Los colores, las luces, las tomas, todo nos remite a la melancolía y al abandono. Navarro supo como jugar con las emociones, como despertar en su interpelado sensaciones por un lugar que ni siquiera conoció. En definitiva, las fotografías son en su conjunto una sola historia.


viernes, 22 de abril de 2011

Exposición de Alberto De Agostini
La fotografía: documento histórico
El sacerdote italiano, Alberto De Agostini, recorrió la Patagonia chilena en el siglo XX. Gracias a su trabajo podemos conocer hoy el mundo de aquellos años. En sus fotografías  es posible ver la cultura de los pueblos indígenas que habitaban esas tierras tan inhóspitas.

Aunque la obra del salesiano De Agostini tiene una calidad técnica sobresaliente para el tiempo en que la hizo, el centro Cultural Palacio la Moneda exhibe su obra solo en 33 fotografías con escasa calidad.

La muestra llamada  Explorador salesiano de los territorios magallánicos”, se complementa con el video documental “Fin del Mundo”, en el cual Giovani De Agostini, sobrino del sacerdote, cartógrafo, fotógrafo y montañista italiano, revive las expediciones de su tío en la Patagonia chilena, actualizando y poniendo en contexto sus hallazgos e incorporando registros cinematográficos originales de De Agostini. La cinta también da cuenta de la violenta extinción de  los indígenas por la colonización, tema que no se trata en las imágenes y que constituye la clave para entender aquella época remota y la importancia de la exposición en sí.

Las imágenes del explorador europeo en tierras chilenas constituyen un testimonio único de inmenso valor documental y patrimonial, ya que permite conocer a las etnias extintas de Tierra del Fuego  en sus hábitats y prácticas cotidianas. Desgraciadamente en la muestra se exhibe sólo algunas de aquellas imágenes características de De Agostini, ya que prefiere destacar el paisaje de la Patagonia, mostrando las cumbres y paisajes cubiertos de hielo, resaltando así el trabajo del sacerdote sólo como un aporte geográfico más que histórico.

La muestra se sumerge en el ambiente magallánico, mostrando la flora y fauna del lugar, su geografía, más que en los habitantes de las épocas pasadas. Como el sacerdote pasó 50 años en Magallanes conoció a fondo el terreno y los  nativos del lugar, logrando inmortalizar aquella época en fotografías que tienen un valor testimonial importantísimo. El salesiano retrató con gran delicadeza momentos de la vida de los aborígenes magallánicos, explicando cómo era su vida, su cultura y que hacían para sobrevivir.

Las vestimentas y rucas de los indígenas también resaltan en fotografías que demuestran la cercanía y humanidad que tuvo el sacerdote con los habitantes originarios del extremo sur de Chile.

Lamentablemente el valor testimonial e histórico del trabajo de Alberto De Agostini no se exhibe a plenitud en la muestra fotográfica. La mayoría muestra los hermosos paisajes australes y a un hombre que en aquéllos años recorría el territorio. Sólo en el video se puede comprender hasta cierto punto la importancia del trabajo de este italiano.

La fotografía tiene infinitas funciones. De Agostini utilizó la imagen para mostrar un mundo que ya no existe, para mostrarnos la historia. Esto último es lo que debería estar destacado en la exposición, pero en el video se puede comprender un poco más la misión de Alberto De Agostini.