miércoles, 4 de mayo de 2011

El cuerpo en la fotografía:
¿Arte o  contemplación sexual?

¿Fotografía artística o erótica?
Desde tiempos remotos, el cuerpo humano es objeto de representación. Un ejemplo de ello, fue la artesanía en cerámica que desarrollaron los  pueblos cercanos y pertenecientes a Medio Oriente, como Mesopotamia, en el que destaca la figura humana, especialmente femenina con notables cánones de belleza plasmados.  

Sin embargo, y  con el pasar de los siglos, la humanidad fue evolucionando y con ella,  los métodos de representación del cuerpo, al igual que los cánones de belleza que se representaban. A la alfarería en la Antigüedad se agregó la imagen pictórica en el Renacimiento.

En este período, destacan las imágenes de cuerpos desnudos que, posteriormente,  fueron censuradas por la Iglesia Católica durante la Edad Media. Un claro ejemplo es el caso de Miguel Ángel, quien pintó el techo de la Capilla Sixtina a principios del siglo XVI. En un inicio los sacerdotes dejaron que el artista se dejara llevar por su inspiración.  No obstante, al finalizar su obra llamaron al pintor y le pidieron que tapara los sexos de los personajes representados.

Adelantando rápidamente la historia llegamos a la fotografía. Dado su carácter instantáneo, se usa principalmente en la prensa y la publicidad. En ambos casos,  es posible que ésta se utilice como método para dirigir la interpretación del receptor, puesto como se dice comúnmente “una imagen vale más que mil palabras”. Es en la fotografía publicitaria, donde se trata de crear e imponer un estándar de belleza, ya que la gran difusión de estos trabajos permite que el mensaje se grabe en el inconsciente colectivo.

Los programas tecnológicos actuales, como photoshop, ayudan a transformar la fotografía y, con ello, la realidad que se quería mostrar allí. Así, en la imagen publicitaria es posible la manipulación estética para fines comerciales, mostrando a la sociedad unos modelos que encarnarían los ideales de belleza actuales.

Los ideales de belleza

A lo largo de la historia la imagen de “lo bello” ha ido mutando. En un comienzo era valorada la contextura gruesa, porque esto representaba un buen pasar económico, puesto que significaba una buena alimentación y una posterior buena función materna (en el caso de las mujeres).

Imagen publicitaria,
donde se ve claramente
el ideal de belleza.















Luego, este paradigma cambió, ya que se entendió por bello todo lo contrario. Ahora se aprecia un cuerpo delgado, cultivado. Sin embargo, los esfuerzos por alcanzar estos ideales en la actualidad han llevado a muchas personas a desarrollar enfermedades, como la anorexia o la bulimia, para lograr una apariencia bonita. 

Nuestra sociedad, incentivada por la publicidad, ha asimilado estos conceptos de belleza a tal punto que llega a discriminar a quienes no los poseen, es decir, personas con sobrepeso u obesas.

Imagen publicitaria de Armani.
Cristiano Ronaldo

Esto también se ve reflejado en las redes sociales, en las cuales el común de la gente sube fotografías en las que aparece plasmando estos ideales.





La delgada línea entre el arte y la pornografía

Retratarse o tomar otro cuerpo como modelo o referente, lleva implícito la acción contemplativa. Desde un comienzo la fotografía se utilizó para los retratos. Luego, se pasó al desnudo, el que un principio fue mal visto en la sociedad, pues solo lo realizaban las prostitutas.

"La maja desnuda" de Francisco de Goya
Anteriormente, la pintura ya había utilizado los desnudos, pero eso se reservaba para la gente de la elite. La fotografía de desnudo es una toma en la que sobresale la naturalidad, es decir, la modelo debe estar cómoda y la toma tiene que mostrarla en la pose más natural posible, aunque hoy esto no ocurre. En la actualidad los y las modelos tienden a posar de diversas maneras.

Mujer indígena americana.
Foto con fines académicos.
Hay que diferenciar entre un desnudo artístico, uno pornográfico y uno erótico. El primero busca la belleza, armonía del cuerpo con un fin puramente estético, independiente de los ideales de hermosura que imperan.  En cambio, el fin del desnudo erótico es sugerir sexualidad, excitar al receptor, por lo generalmente este tipo de imágenes no contiene un desnudo total y va acompañado de objetos y poses provocativas realzando las partes del cuerpo que están relacionadas con el ámbito sensual. Por último el desnudo pornográfico lo muestra todo sin restricciones, por su propia naturaleza no puede considerarse una manifestación artística.

Es interesante destacar que esta clasificación está determinada por la mirada que el receptor tenga de la imagen y con qué fin la admire. Un ejemplo claro de esto ocurre con las fotografías tomadas por los europeos a los indígenas de América Latina  cuando conquistaron el continente. La fotografía de cuerpos desnudos servía a los estudios antropológicos, como documento que probaba la existencia de diferentes razas.

Indigenas americanas
con una clara pose.
Las imágenes tomadas en esta época servían de aporte a los antropólogos o etnólogos, pero como luego se comenzaron a comercializar en la calles del viejo mundo a la gente común y corriente, su uso se distorsionó, pasando de una visión académica a una pervertida. Tuvo lecturas diversas, ya que detrás de esas imágenes se escondía en algunos casos, una latente lectura erótica.







En Chile

"La casa de vidrio"
El destape chileno, en cuanto al desnudo, podría situarse a fines de la década del 90. Cuando Daniela Tobar vivió en la polémica “Casa de vidrio” a dos cuadras de La Moneda miles de personas, especialmente hombres, acudieron a verla mientras ella realizaba sus rutinas diarias. 

En el ámbito fotográfico fue el año 2002, cuando más cuatro mil personas posaron desnudas en el Parque Forestal para el fotógrafo estadounidense Spencer Tunick. Este acto masivo fue inédito y logró quizás cambiar la mentalidad de nuestro país en torno al desnudo, que a partir de ahí se vería como artístico y más público.

Foto tomada durante la convocatoria
de Spencer Tunick en Chile.
 Así, la fotografía del desnudo no ha estado exenta de críticas a lo largo de la historia. Hay quienes defienden su carácter netamente artístico y otros que sólo ven en ella una incitación a la morbosidad. Pero como se ha expuesto estas afirmaciones no deben ser categóricas, puesto que todo dependerá del objetivo del fotógrafo, de la mentalidad de los receptores y, finalmente, del trabajo de la forma y el fondo de esta expresión.

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