martes, 3 de mayo de 2011

Catherine Opie
Fotógrafa de lo transgresor

El cuerpo a lo largo de la historia, y en la mayoría de los casos, ha ocupado un rol central en la fotografía. Siempre se ha intentado realzar la belleza y los ideales de perfección que imperan en el mundo occidental. Pero, ¿Qué sucede cuando alguien rompe ese patrón? Este es el caso de Catherine Opie, quien por medio de su trabajo retrata a los excluidos y a aquellos que la tradición había olvidado.

Catherine Opie, es quizás la fotógrafa más controversial del siglo XXI. Nacida en 1961 en Ohio, Estados Unidos, dedica gran parte de su trabajo fotográfico a reflejar, por medio del cuerpo, la identidad de aquellos que habían sido olvidados por la tradición. Plasma lo que se había querido ocultar y dejar debajo de la alfombra.

"Girlfriends", exposición montada en el año 2010
Actualmente, vive y trabaja en Los Ángeles, California, e imparte clases de arte y fotografía en la Universidad de Yale y California. En el último tiempo se ha presentado en variadas exposiciones, como la que se expone en el Instituto de Arte Contemporáneo (ICA) de Boston. Aquí  se muestra serie de imágenes, como cuando asume Barack Obama a la presidencia, protestas políticas, convenciones anuales de Scout, el festival de música Michigan Womyn y paisajes marinos.
Algunos de sus trabajos más reconocidos son: “La autopista”, “Ser y tener”, “Girlfriends”, “Doméstico”, “The sex of art”, “Oh boy, it´s a girl”, entre otros. Pero sin duda, es su autorretrato “Pervert” el que más miradas ha acaparado.

"Pervert", su autorretrato más controvertido
En esta, aparece ella con el torso desnudo y la cabeza cubierta con una capucha negra y brillante. Además, de cuarenta y seis agujas clavadas a lo largo de los brazos y la palabra “pervertido” trazada en el pecho.

Desde los nueve años tuvo  interés por la fotografía. Según ella misma señaló en una entrevista a la revista Vice: pedí una cámara a mis padres porque hice un reporte de lectura de Lewis Hine y, repentinamente, anuncié que iba a ser una fotógrafa socio-documental”.

 Catherine se crió en un ambiente con falta de atención y amor paternal. Hasta el punto que sus padres nunca le impusieron un horario de llegada a su casa. Tuve un hermano mayor muy rebelde que ocasionó muchos conflictos, y me di cuenta de que él acaparaba toda la atención y de que, aunque yo hiciera exactamente lo mismo que él, nunca conseguiría la misma atención para mí”, indicó al mismo medio.

Sin embargo, su timidez no impidió que tuviera amigos, con los que entabló fuertes lazos que duran hasta el día de hoy. Ella misma indica que es una mujer de muchos contactos y que la gran mayoría de sus cercanos han ido a sus exposiciones.

Fotografía de su trabajo "Girlfriends"
Al comienzo de su carrera, Opie se dedicó a la fotografía documental y es a finales de la década de los ochenta cuando comienza a fotografiar a lesbianas, fetichistas y sadomasoquistas. Ya adentrados los noventa, se dedica al paisaje urbano, en especial retrata las carreteras y casas de Hollywood.

Es, por así decirlo, la segunda etapa de su carrera la que nos congrega. Sus trabajos de género, identidades y roles sexuales son donde el cuerpo juega un rol fundamental. Las caras, las expresiones, los torsos, en fin… cada parte, en particular, tiene algo que decir y aportar.

Es la misma Opie la que explica su carácter transgresor en la fotografía en una entrevista. La gente se separa la lengua y hace cosas más extremas con el cuerpo. Pienso que es muy interesante esa idea de ¿Qué es transgresivo? ¿Cómo puedo ser, en este punto, realmente transgresivo en nuestra cultura?”.

 A pesar de todo lo que se denomine transgresivo en nuestra cultura, en estos días hay muchos asuntos que antes eran tabú. Un ejemplo de esto, es el sadomasoquismo. Según señala Opie, en un principio frecuentaba al club Fuck, bar homosexual, en donde se daban esas performances. Luego de un tiempo no sólo gays visitaban estos centros, también heterosexuales.
Así, se comenzó a popularizar y a normalizar, en cierto modo, el sadomasoquismo: “a veces sucede en relación a ideas de representación, lo que lo hace más digerible. Supongo que, hasta cierto punto, ya no es tabú”, dijo a Vice. Es por eso que buscó que las fotografías se viera “más humanidad. Quería que fueran muy humanos”, agregó.
Cuestión de identidad y alteridad

Autorretrato de ella junto a su hijo Oliver.
La identidad es uno de sus tópicos recurrentes. Quizás por ello, sus personajes predilectos son aquellos que tienen algo que decir y que no se habían tomado en cuenta.  “Supongo que muchas personas pueden sentir que son ‘los otros’. Así es como la sociedad establece un sentido de la norma que puede establecer fronteras, y después uno existe como ‘el otro’. Yo no soy ‘el otro’”, afirma Opie.

Sus trabajos intentan romper los patrones establecidos, desestabilizar los cánones sexuales y, tal vez, defender su lesbianismo. Así por ejemplo, en su trabajo “Ser y Tener”, la fotógrafa cuenta que tenía que ver con mi propia identidad, con que se me llame ‘señor’ en la vida diaria, y con que el vello facial y una voz ronca tengan automáticamente una connotación masculina”

Es ella misma quien recalca la intención de “sacar a la luz” aquello que ha permanecido en la penumbra; aquellas comunidades que no son comprendidas y, por ello, apuntadas con el dedo y estigmatizadas. Una muestra de esto, se da en su trabajo “Doméstico”, donde se puede ver a lesbianas realizando tareas del hogar.


Utiliza a la fotografía como medio para poder debatir cuestiones sociales y como vía para plasmar su propio yo y, a partir de él, reflejar a los “olvidados”. Dado el carácter real, la imagen hace visible a estas personas, que por medio de su cuerpo manifiestan quienes son. 

Son sus autorretratos y retratos a las diferentes colectividades las que dan vida a su trabajo. A partir de ellos, es que Opie es considerada una foto-documentalista, una que por medio de su lente llama a una realidad ajena a la tradicional, donde lo sexual y la identidad cultural de los grupos cobran vida. Son sus fotografías las hablan por ella y reflejan su visión sobre la cotidianidad y la rutina estadounidense.  

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